sábado, 13 de abril de 2013
Sin caer en la trampa de sumarse a la queja....
jueves, 11 de abril de 2013
Chiara Lubich: “Tengo un sueño para el nuevo milenio”
De este pensamiento de Chiara Lubich escrito en dicembre de 1999, se perfila una visión profética de la Iglesia tan amada. Su sueño de un mundo unido.
«…Sueño, para nuestra Iglesia, un clima más conforme a ella como Esposa de Cristo; una Iglesia que se presente al mundo más bella, más una, más santa, más carismática, más identificada con su modelo, María, por lo tanto, mariana, más dinámica, más familiar, más íntima, más configurada con Cristo, su Esposo. La sueño como faro para la humanidad. Sueño en ella una santidad de pueblo, nunca vista antes.
Sueño que el despertar – que hoy se comprueba – en la conciencia de millones de personas, de una fraternidad vivida, cada vez más amplia en la tierra, se transforme mañana, con los años del 2000, en una realidad general, universal.
Sueño por ello, que desaparecerán las guerras, las luchas, el hambre, los miles de males del mundo.
Sueño un diálogo de amor cada vez más intenso entre las Iglesias, que nos permita ver más cercana la composición de la única Iglesia.
Sueño que se hace más profundo, vivo y activo el diálogo entre las personas de las más variadas religiones vinculadas entre ellas por el amor, “regla de oro” presente en todos los libros sagrados.
Sueño con un acercamiento y enriquecimiento recíproco entre las varias culturas en el mundo, que dé origen a una cultura mundial que ponga en primer plano los valores que siempre fueron la verdadera riqueza de cada pueblo y que se impongan como sabiduría global.
Sueño que el Espíritu Santo continúe invadiendo las Iglesias y potencie las “semillas del Verbo” más allá de sus fronteras, para que el mundo sea invadido por las continuas novedades de luz, de vida, de obras que sólo El sabe generar. Para que hombres y mujeres cada vez más numerosos emprendan rectos caminos, converjan a su Creador, predispongan almas y corazones a su servicio.
Sueño relaciones evangélicas no sólo interpersonales, sino entre grupos, Movimientos, Asociaciones religiosas y laicas, entre los pueblos, entre los Estados, de modo que sea lógico amar la patria de los demás como la propia. Y sea lógico tender a una comunión de bienes universal, por lo menos como punto de llegada.
Sueño un mundo unido en la variedad de los pueblos….
Sueño, por lo tanto, un anticipo de Cielos nuevos y una tierra nueva como es posible aquí. Sueño mucho, pero tenemos un milenio para verlo realizado».
(Fuente: Chiara Lubich, Attualità leggere il proprio tempo (Michele Zanzucchi), Città Nuova Editrice, Roma 2013)
El Papa Francisco: la frescura del Espíritu Santo
El mundo recibe al argentino Jorge Mario Bergoglio, el nuevo papa que viene “casi desde el fin del mundo”. Declaración de María Voce, presidente del Movimiento de los Focolares.
“Junto a toda la Iglesia verdaderamente estoy feliz en este momento, que nos muestra tanto la vitalidad de la Iglesia como la frescura del Espíritu Santo que siempre encuentra el modo para sorprendernos.
Más allá de la sorpresa, porque ciertamente no era uno de los cardenales de los que se hablaba, está la alegría de pensar que también este es un signo de novedad para el hoy de la Iglesia, que me parece que esté viviendo un momento especial que comenzó con la renuncia al ministerio del obispo de roma por parte de Benedicto XVI y seguido por este nuevo papa, que logró suscitar un eco extraordinario en todo el mundo.
Es muy significativa la elección del nombre de Francisco, porque me parece que expresa el deseo de un retorno a la radicalidad delEvangelio, a una vida sobria, a una gran atención hacia la humanidad y también a todas las religiones.
Además me parece particularmente digno de destaca Voce, presidenta del Movimiento de los Focolares
Pequeña gente, grandes cosas
Fiel en lo poco
"...hay que tener cuidado con los tacheros que te cobran cualquier tarifa", dice la gente. Y algunas veces tienen razón. El hecho de manejar un taxi por varias horas, el tránsito de locos, hace que finalmente uno se equivoque de tarifa. Sube mi pasajero y me indica la dirección de un hotel. Llegamos, me paga y me voy.
Cuando sube el siguiente pasajero miro el importe... ¡estaba equivocado! Lo cambio y llevo a su destino a mi nuevo cliente.
Mi cabeza se convierte en un ring de boxeo: honestidad brutal vs. ya fue. ¿Qué hago? ¿Por qué lo hago? ¿Para quién lo hago? No quiero ser un hipócrita que critica y acusa pero después no hace lo que dice. Gana honestidad brutal por knock out.
Solo en el auto, voy al lugar donde se subió mi pasajero, al cual le cobré mal. Pongo la tarifa justa, bajo la banderita y hago el mismo recorrido hasta el hotel. Si estoy loco no lo sé, por lo menos estoy contento. Llego al hotel y la diferencia con lo cobrado es de $4.
Nuevamente me pregunto si estoy loco. El Evangelio habla de ser fiel en lo poco para poder serlo en lo mucho. Bajo y busco al pasajero que hace un rato había dejado. Le explico que me equivoqué de tarifa en su viaje y que quería devolverle la diferencia. Me mira. Le explico cómo hice el cálculo y le entrego los $4. No sé qué habrá pensado.
A los pocos días llega un dinero que no estaba previsto. El Evangelio sigue sorprendiéndome.
Roberto (Rosario)