sábado, 1 de junio de 2013

Una experiencia cortita

La otra noche, antes de irme a dormir, estaba en la cocina y vi que habían quedado algunas cosas sin lavar. La verdad es que era tarde, y yo estaba cansado y con sueño así que lo que menos quería hacer era lavar fuentes, cacerolas, y demás cosas que llevan tiempo, y necesitan ganas.
Sin embargo, cuando ya me estaba yendo e iba a dejar todo para que otro, cuando se levante, lave las cosas o las deje así dije "no. No puedo dejar esto sin hacer. Pero si es una cosa chiquita que Dios me pide, entonces vamos a hacerlo con ganas". Así, me tome el trabajo, traté de lavar lo mejor que pude, y me fui a dormir, ya con la cabeza más tranquila.
Además, me levanté con el pensamiento de que había dejado las cosas como me gustaría que me las dejaran a mí. Fue un lindo puntapié para arrancar el día!

No hay comentarios:

Publicar un comentario