domingo, 11 de agosto de 2013

El alumno

Ayer C. entró tarde al aula y medio cabizbajo. Hacia una semana que no venia a clase. Se sentó y comenzó a completar su carpeta. Llegado el momento le digo que tiene que sacar fotocopia de la actividad o copiarla. Me contesto muy mal...
Frente a esto hablo con la MOT que vio lo que sucedió. Ella me dijo que quizás, me había contestado así porque sabe que lo aprecio y a pesar de su enojo no lo iba a dejar a un lado. Que ella le preguntó que le pasaba y le dijo que no lo podía ayudar en nada.
Llamo a C después del recreo para invitarlo a conversar. Enseguida me preguntó si le iba a poner  un llamado de atención... le pregunté por qué pensaba eso y me contesto que siempre que lo sacaban del aula era para llamarle la atención.
Le dije que no, que quería conversar con él porque últimamente lo veía  triste y enojado, y quería saber si lo podía ayudar en algo.
Me contesto que no podía hacer nada.  pero poco a poco fue abriéndose y entre lágrimas terminó contándome todo lo que pasaba en la casa... Lloro durante media hora...
Le agradecí por haberme contado cosas tan íntimas, la confianza, por haberme permitido darle algunos consejos, le dije cuanto lo quería, que no era un desastre, que era muy capaz y que tenía muchos talentos... ( dibuja hermoso) Que tenia que estudiar para alcanzar sus objetivos y que lo iba a ayudar en eso.
C. está por cumplir 18 año y se muestra siempre fuerte y seguro... Se secó las lágrimas con el buzo, se levantó y se despidió con un "gracias profe".
Jesús me dio la oportunidad de vivir  un amor delicado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario